viernes, 14 de febrero de 2014

¡Deseadme suerte con el concurso!


Te quiero, pero tú no lo sabes; y lo más probable es que no llegues a saberlo nunca —ya que no tengo ninguna intención de entregarte esta carta—, sin embargo he decidido, tras mucho meditarlo, que plasmar por escrito lo que siento no le hará daño a nadie, ni siquiera a mí.

Tú ni siquiera sospechas mis sentimientos, no tienes ni idea de lo que provocas en mí con una simple mirada de tus ojos azules o tu sonrisa torcida. No sabes que invades todos y cada uno de mis pensamientos, como si vivieses en mi mente y no tuvieses ninguna intención de marcharte. No sabes que te relaciono con todo y con todos, que soy capaz de vislumbrar parte de ti en el rostro de un extraño o en su manera de reír. No tienes ni la más remota idea de que recuerdo y atesoro hasta el más mínimo detalle sobre ti que has compartido conmigo. No sabes que eres el único capaz de arrancarme una sonrisa en los peores momentos de mi vida, y que siempre te estaré agradecida por ello. No sabes lo mucho que significa para mí que te preocupes por mí y que lo demuestres. 

No tienes ni idea de cuánto te quiero y yo no puedo culparte por ello. 

Nunca te lo he confesado ni te lo he dado a entender porque soy una cobarde y tengo miedo. Miedo de perder lo que tenemos, miedo de que me rechaces, miedo de que acabar herida una vez más. No es tu culpa que yo me sienta de esta manera hacia a ti. Pero tampoco es culpa mía. El corazón sigue sus propios dictados y el mío ha decidido que siempre que estés a mi lado intentará salirse fuera de mi pecho, y yo ni puedo ni quiero evitarlo. Tal vez algún día sea capaz de dejar a un lado mis miedos, armarme de valor y decirte en voz bien alta todo lo que hoy solo he sido capaz de escribir en esta carta. Pero hasta que llegue ese día me conformaré con tenerte a mi lado y beber de tu risa, disfrutar con la sensación de calor que tus miradas dejan en mi piel. Me conformaré con quererte y no perder la esperanza de que tú también puedas llegar a sentir lo mismo por mí. 

Siempre tuya, Nyssa.



martes, 11 de febrero de 2014



Antes que nada, quiero decir que esto —aunque creo que es bastante obvio...— no es una entrada como las que suelo hacer.

La razón principal por la que escribo esto es para disculparme con los que leen y se molestan en comentar mi blog. Os he abandonado durante muchísimo tiempo y no me siento orgullosa de ello, pero os pido un poco de compresión: estoy hasta el cuello de exámenes y trabajos y el estrés no hace más que acabar con mi inspiración. Así que no solo no he tenido tiempo para escribir sino que en cuanto lo sacaba de algún sitio y conseguía teclear más de dos frases, la primera no tenía nada que ver con la segunda. No quiero prometeros que escribiré más a menudo porque tal vez no pueda cumplir mi promesa —y odio a las personas incapaces de cumplir lo que prometen—, pero sí puedo aseguraros que al menos lo intentaré.

La otra razón de ser de esta entrada es que... redoble de tambores... voy a presentarme a un concurso de literatura. Bueno, en realidad no a uno, sino a dos. Voy a escribir dos relatos cortos y enviaré uno a cada concurso —o tal vez el mismo, depende de cual me quede mejor—. Vosotros, los lectores, me habéis impulsado poco a poco hacia adelante con vuestros magníficos comentarios. Me habéis hecho recordar lo que escribir significa para mí y por ello pensé que tal vez os gustaría saber que voy a intentarlo, con todas mis fuerzas. Voy a intentar que me publiquen, voy a intentar alcanzar mi sueño y aunque tal vez no quede primera o ni siquiera lo consiga, haberme presentado me hará ganar confianza y experiencia.

Solo quería que supierais lo mucho que significáis para mí, lo mucho que aprecio vuestro interés en lo que escribo. Y como un pequeño regalo para vosotros, este día de San Valentín publicaré una carta que he escrito y he presentado para un concurso en mi instituto —sí, otro más— y que espero y os guste.

Os quiere, Nyssa.